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Trump y Clinton se enzarzan en acusaciones, sin propuestas

El segundo debate presidencial en Estados Unidos, entre los candidatos Donald Trump (republicano) y Hillary Clinton (demócrata) estuvo marcado otra vez por ataques personales, aún más crispados que la cita anterior. La ciudadanía quedó nuevamente sin propuestas sobre inmigración, reformas o política exterior. “Cuando Hillary Clinton fue secretaria (de Estado) dijo que no podemos forzar a los inmigrantes ilegales a volver a su país. Tiene muy mal juicio. Yo les quiero decir que sí, que yo los voy a forzar a que vuelvan a sus países”, aseguró Trump.

El magnate reiteró su férrea posición con los inmigrantes, sin embargo, no detalló ni propuso soluciones para un tópico que se reconoce en el republicano, por su plan de construir un muro en la frontera con México. Sobre la renombrada reforma migratoria, tan enarbolada por el presidente estadounidense Barack Obama, no fue mencionada por los políticos en el debate, desarrollado en la Universidad de Washington, ubicada en Missouri.

Consciente del momento frágil por el que pasa su campaña, Trump estuvo a la ofensiva y dijo que, si llega al poder, nombrará un fiscal especial que investigue a Clinton por su uso de un servidor privado para manejar sus correos electrónicos profesionales cuando era secretaria de Estado. Cuando Clinton afirmó que se alegraba de que “alguien con el temperamento de Donald Trump no esté a cargo de nuestro país”, el millonario replicó: “Porque entonces estarías en la cárcel”.

La demócrata trató entonces de retomar el control del debate y aprovechó las interrupciones de Trump durante una de sus respuestas para decirle: “Sé que quieres generar distracciones esta noche, lo que sea para evitar hablar sobre tu campaña y cómo está explotando, y cómo te están abandonando los republicanos”. El empresario vive su peor momento de campaña, producto del polémico vídeo de 2005 donde hace comentarios sexistas, que han provocado un reproche generalizado, incluso de su compañero de fórmula, Mike Pence.

Las diferencias se extendieron a la política exterior, en la cual Trump reconoció que está “en desacuerdo” con Pence, quien en el debate del pasado martes dijo que las “provocaciones de Rusia en Siria tienen que tener como respuesta la fuerza de Estados Unidos”. A lo largo del debate, el republicano se refirió a Clinton como “el diablo” y “la mentirosa”, y la acusó de tener “un odio tremendo en su corazón”, luego que Clinton tildase de “deplorables” en septiembre pasado a sus seguidores.

La aspirante demócrata aseveró que no tiene ningún problema con los aficionados de Trump, “sino con él y la campaña divisiva y llena de odio que ha encabezado, la incitación a la violencia en sus mítines, y sus comentarios brutales sobre todo tipo de estadounidenses”. Igualmente, la ex primera dama manifestó que su contrincante no está capacitado para dirigir la nación norteamericana, por sus “brutales” insultos a mujeres, latinoamericanos y otros. Ninguno de los candidatos presentó soluciones a la crisis en Siria o a la lucha contra el autodenominado Estado Islámico (Daesh en árabe). En cambio, Trump resaltó durante el debate que “tiene casi 25 millones de personas” entre sus seguidores en Twitter y Facebook.

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