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¿Qué traería el triunfo de Clinton o Trump para Latinoamérica?

El resultado de la pugna presidencial entre la candidata demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump podría definir la relación entre Estados Unidos y Latinoamérica durante los próximos cuatro años. Entre los tópicos fundamentales se encuentran la inmigración, el comercio y la democracia. A pesar de que el país norteamericano se beneficia de millones de indocumentados, los candidatos presidenciales han creado un fuerte malestar social durante sus campañas. Mientras que los empresarios estadounidenses han aprovechado el temor de los inmigrantes a ser expulsados del país para contratar trabajadores indocumentados, con nulos derechos laborales y salarios más bajos.

Trump es el candidato responsable de desatar una polémica en cuantos a las expulsiones masivas, gracias al desprestigio publico que ha difundido, el candidato ha tachado de “violadores y ladrones” a los inmigrantes mexicanos. Además dentro de sus propuestas, destaca la construcción de un muro en la frontera con México, a cuyo Gobierno el magnate pretende imponerle el coste de la construcción. Clinton por su parte ha manifestado no querer deportar a inmigrantes indocumentados, excepto aquellos que sean criminales violentos o terroristas. Sin embargo, promete introducir una “reforma migratoria integral” ante el Congreso en sus primeros 100 días de Gobierno.

La demócrata, aliada del presidente Barack Obama, razón por la que se espera que continúe por la misma línea, se muestra abierta a la comunidad latinoamericana pero ha sembrado dudas dado las reformas implantadas en la materia por el actual mandatario estadounidense. Por otra parte, algunos votantes se muestran escépticos de las promesas de la ex secretaria de Estado. En 2006, cuando era senadora Clinton votó a favor de la construcción de un muro entre la frontera sur de Estados Unidos y México.

Tanto Trump como Clinton han hablado de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta en inglés) de Estados Unidos con México y Canadá, y han rechazado el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) que Obama impulsó con 11 países, incluidos México, Perú y Chile. Ninguno de los dos candidatos se ha mostrado entusiasta en la campaña sobre los acuerdos de libre comercio.

Trump define el Nafta como “el peor” acuerdo comercial jamás firmado y ha hablado de imponer un arancel de 35 por ciento para importaciones desde México, mientras Clinton ha dicho que hay partes del acuerdo que no funcionaron como se esperaba. Hillary Clinton “no va a cambiar las reglas de juego” sobre el Nafta, sostiene Arturo Valenzuela, uno de los portavoces de su campaña. En un discurso pago y privado a un banco brasileño en 2013, Clinton dijo que su “sueño es un mercado común hemisférico, con comercio y fronteras abiertas, en algún momento del futuro”, según documentos filtrados que divulgó Wikileaks. Años después respondió que “estaba hablando sobre energía”.

La candidata demócrata aunque se muestra mucho mas diplomática, mostró su preocupación por la influencia de China o Rusia en la región cuando era secretaria de Estado durante el primer mandato de Obama, lo que sugiere que sigue considerando a América Latina como el “patio trasero”. Las relaciones con los países progresistas es un punto donde no se puede esperar un cambio de ninguno de los dos candidatos, según el profesor de historia latinoamericana y analista político, Miguel Tinker Salas, quien indica que la región estaría enfrentándose a un nuevo reto de ganar las presidenciales el empresario, y de triunfar Clinton, continuaría el impulso de la política neoliberal en América Latina, además de reforzar la presencia militar y tratar de desestabilizar a los gobiernos de izquierda como lo ha hecho el gobierno de Obama con el Ejecutivo venezolano.

A pesar que los candidatos son opuestos en propuestas, visiones y promesas, ambos candidatos presagian para muchos analistas políticos un panorama no muy diferente del actual, en cuando a las relaciones con los países latinoamericanos. La región se enfrenta a un reto muy importante ya que en el fondo del asunto los candidatos representan un mismo sistema capitalista y dominante que caracteriza a los ocupantes de la Casa Blanca. Clinton por ejemplo, ha calificado como “régimen autoritario” a los Gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, en apoyo los reclamos de cambios en Venezuela y las sanciones a funcionarios de ese país aplicadas por el gobierno de Obama.

Con respecto a Cuba, la candidata demócrata respalda las políticas de Obama, quien ha buscado aumentar el intercambio con la isla a pesar de que el bloqueo económico, financiero y comercial no ha sido levantado por parte de Estados Unidos. Mientras tanto, Trump ha expresado abiertamente en su campaña que podría acabar con las medidas para normalizar relaciones con el Gobierno cubano.

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