Putin acusa al presidente ucranio de planear el choque en Crimea con fines electorales

El jefe del Estado de Rusia, Vladímir Putin, se ha inmiscuido este jueves en las elecciones presidenciales de Ucrania en contra de Petro Poroshenko, el actual titular.

 

 

En sus primeras declaraciones públicas tras el incidente ocurrido el domingo en el estrecho de Kerch, el líder del Kremlin atacó a su colega de Ucrania y le acusó de haber organizado una “provocación” en beneficio propio.

 

 

“Hay claras señales de que fue una provocación preparada de antemano y destinada a ser utilizada como excusa para declarar el estado de guerra en el país”, ha señalado Putin en un debate destinado a captar inversores en Moscú.

 

 

“No tiene nada que ver con los intentos de regular las relaciones entre Rusia y Ucrania. Es un juego para incrementar la tensión”, ha afirmado.

 

 

Un total de 24 marineros, tripulantes de la flotilla ucraniana, tiroteada, abordada y apresada este domingo por guardafronteras rusos, se encuentran en Crimea, y van siendo enviados a prisión preventiva por dos meses por los jueces rusos a la espera de juicio por “entrar ilegalmente” en aguas que Rusia considera suyas.

 

 

Según Putin, la travesía de la flotilla ucraniana ha sido “una provocación” “organizada por las autoridades de Ucrania y su presidente en el marco de las elecciones”.

 

 

Yendo más allá en sus juicios, el dirigente ruso ha atribuido a su colega ucraniano el deseo de mejorar su “rating” electoral. Poroshenko, según dijo, se encuentra en “quinta posición” y “puede que no pase a la segunda vuelta” en las elecciones presidenciales del 31 de marzo.

 

 

Estas elecciones han sido confirmadas por la Rada Suprema de Ucrania y no se ven afectadas por el “estado de guerra”, que tiene una duración de 30 días y es efectivo a partir del jueves en 10 de las 27 unidades administrativas del Estado.

 

 

Internándose en un terreno espinoso, Putin, con aplomo, ha comparado la declaración del “estado de guerra” a causa de “un pequeño incidente” con la actitud de Kiev frente a acontecimientos mucho más graves del pasado.

 

 

Ucrania no declaró el estado de guerra en 2014 “cuando Crimea decidió unirse a Rusia”, ha dicho Putin, refiriéndose a la anexión de la península con ayuda de soldados rusos armados y enmascarados.

 

 

Tampoco sucedió por la “guerra civil” en el este de Ucrania, ha afirmado el jefe del Estado ruso, refiriéndose a la contienda en la que su país ayuda militar y económicamente a los secesionistas locales.

 

 

Según Putin, la actitud de Poroshenko es “un juego sucio en el interior del país” con el fin de “agudizar la tensión”. Las autoridades en Kiev, ha afirmado, “venden con éxito el ambiente antirruso”, practican una “política miope” y, en vez de solucionar los problemas, “piden dinero al Fondo Monetario Internacional”.

 

 

El presidente ruso ha defendido la actuación de sus guardafronteras y ha asegurado que los rusos y ucranios fueron, son y serán “pueblos muy próximos”. Putin no ha mencionado el tratado ruso-ucranio “de colaboración en el empleo del mar de Azov y el estrecho de Kerch” (en vigor desde 2003), que establece la libre navegación para los buques de ambos países, pero ha valorado positivamente el paso por el estrecho de Kerch el pasado septiembre de una flotilla ucraniana, que “cumplió las exigencias” de los guardafronteras rusos.

 

 

Es poco probable que las relaciones entre Kiev y Moscú mejoren antes de las elecciones presidenciales y tampoco es probable que se registren avances en el conflicto de Donbás, objeto de negociaciones en el denominado foro de Minsk (en el que participan los secesionistas prorrusos) bajo los auspicios de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa.

 

 

Analistas vinculados con el Kremlin esperan que los comicios presidenciales den la victoria a un líder más del gusto del Kremlin que Poroshenko, quien se ha quejado de que Putin se niega a ponérsele al teléfono.

 

 

Un sector de la dirección rusa (el más vinculado con los servicios de seguridad) apuesta por Yulia Timoshenko, la ex primera ministra y la mejor situada entre los candidatos, han afirmado fuentes informadas en Moscú. Este sector está dispuesto a ayudar a Timoshenko, que, de acuerdo con este esquema, mantendría una retórica muy antirrusa, pero entre bastidores colaboraría con Víctor Medvedchuk, considerado el hombre de Putin en Ucrania, afirman las mismas fuentes.

 

 

Medvedchuk, que fue jefe de la administración en época del presidente Leonid Kuchma, participa en las negociaciones de Minsk y ha realizado misiones delicadas (intercambio de prisioneros) y de enlace entre las partes en conflicto.

 

 

Según las fuentes consultadas, una parte de la dirección rusa opina que Timoshenko podría por lo menos calmar la situación en el este de Ucrania y crear la ilusión de que las cosas mejoran, lo que, en última instancia, podría permitir a Rusia liberarse de alguna de las sanciones internacionales que pesan sobre ella. La supresión de las sanciones es uno de los objetivos prioritarios del Kremlin, señalaron las fuentes.

 

 

Mientras tanto, se mantienen las tensiones en el mar Negro y el de Azov. En 2016 el ministerio de Defensa ruso anunció que había emplazado un sistema de misiles S-400 en Crimea.

 

 

Este miércoles, Rusia ha anunciado que emplazará una nueva batería de misiles antiaéreos tierra-aire S-400 en la península. “Próximamente el nuevo sistema de misiles entrará en servicio”, declaró a la agencia Interfax el coronel Vádim Astáfiev, portavoz de la circunscripción militar sur.

 

Con la Información de El País

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