Galaxy S6 Edge Plus y Galaxy Note 5: primer encuentro con los dos nuevos gigantes de Samsung

A diferencia de otros años, Samsung decidió adelantarse a la feria IFA de Berlin y eligió a Nueva York como escenario para presentar, en medio de los rascacielos de Manhattan, a sus dos nuevos gigantes, el Galaxy S6 Edge Plus y Galaxy Note 5. Son dos descendientes de una línea de teléfonos que tiene un común denominador junto al reciente anuncio de la compañía con los modelos insignia S6 y S6 Edge, mientras que por el otro lado se mantiene vigente el legado de las phablets iniciado por la compañía surcoreana en 2011 con el primer Galaxy Note.

A simple vista, llama la atención la pantalla curva del S6 Edge Plus, que sigue con el borde redondeado a ambos lados. Por esto, en la mano se siente la leve diferencia de espesor respecto al Galaxy Note 5, que tiene 7,6 milímetros, y cuya cámara no sobresale tanto respecto a la del Galaxy S6 Edge Plus, que cuenta con un grosor de 6,9 milímetros.

Por su estilizado diseño y el borde redondeado, el agarre del Galaxy S6 Edge Plus puede resultar extraño con un espesor menor al Note 5, que se siente más sólido en la mano.

La presentación en conjunto entre ambos modelos tiene su razón de ser, ya que hace un año Samsung había presentado el Galaxy Note 4 junto al Galaxy Note Edge, el primero en su tipo en tener uno de los dos bordes redondeados. Este rasgo continuó en el S6 Edge y se mantiene presente en el actual S6 Edge Plus.
Por su parte, el Galaxy Note 5 mantiene también ciertas similitudes en las características técnicas respecto a su antecesor, y repite a modo de límite las 5,7 pulgadas de la pantalla y la misma resolución Quad HD de 2560 por 1440 pixeles, con un brillo y colores que cumplen las prestaciones que pueden tener los displays Super AMOLED. En una línea difusa tras el gigantismo experimentado en el mundo de los smartphones, es el techo asignado por Samsung para sus phablets si se lo compara con los 5,1 pulgadas de los recientes Galaxy S6 y Galaxy S6 Edge.

La primera impresión es que ambos teléfonos, al seguir el camino iniciado con el uso del metal y las pantallas con bordes redondeados, es que representan una evolución, en un formato más grande.
Aunque en algunos aspectos parece haber quedado con especificaciones similares respecto al anterior Galaxy Note, ambos teléfonos se comportan de forma veloz, acorde a las exigencias que se puede esperar de un teléfono de este segmento.

Ambos comparten un procesador de ocho núcleos Exynos 7 Octa 7420, cuatro que funcionan a 2,1 GHz y otros cuatro a 1,5 GHz, acompañados por 4 GB de RAM y 32 o 64 GB de almacenamiento. Samsung decidió prescindir de las ranuras de expansión microSD.

Mantienen el lector de huellas digitales que no necesita deslizar el dedo sobre el sensor biométrico, algo característico de la línea Galax S6, y utilizan Android Lollipop 5.1.1.

Si bien cuentan con una batería fija de 3000 mAh, de menor capacidad comparado con los 3220 mAh del Galaxy Note 4, los flamantes modelos de Samsung se destacan por la carga rápida inalámbrica por inducción con una nueva base, idéntica al modelo utilizado para los smartphones presentados en marzo, pero que permiten completar una carga en sólo dos horas mediante.

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