Argentina: Primer día del cumbre G 20 y grandes protestas civiles

A la espera del tipo de drama geopolítico divisivo que el presidente Donald Trump suele traer al escenario internacional, la reunión anual de dos días es una prueba importante para los miembros del G20.

 

Los líderes se reunieron por primera vez en 2008 para ayudar a rescatar a la economía mundial de la peor crisis financiera en siete décadas, pero el grupo ahora enfrenta dudas sobre su relevancia para lidiar con los problemas económicos actuales.

 

La cumbre en la capital argentina estará marcada por una amarga disputa comercial entre Estados Unidos y China, las dos economías más grandes del mundo, que han impuesto aranceles mutuos a importaciones valuadas en cientos de miles de millones de dólares.

 

Todos los ojos estarán puestos en un encuentro previsto para el sábado entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, en el que se espera hallen el modo de calmar las aguas y avanzar hacia la resolución de las diferencias que amenazan a la economía global.

 

Las naciones del G20 seguían trabajando contrarreloj para llegar a un acuerdo sobre temas clave como el comercio, la inmigración y el cambio climático, que en los últimos años se han resuelto con bastante antelación. Esas divisiones resaltan cómo se fracturó la agrupación.

 

De hecho, el escepticismo de Trump acerca de que el calentamiento global sea causado por la actividad humana plantea dudas sobre si los países podrán mostrar suficiente consenso como para incluir el tema en el comunicado final de la cumbre.

 

Otra cuestión ríspida es la escalada del conflicto entre Rusia y Ucrania, que seguramente estará en la mente de muchos líderes cuando vean al presidente ruso, Vladimir Putin.

 

Y también hay preguntas sobre cómo manejar la incómoda presencia del príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman.

 

El gobernante de facto llegó en medio de una amplia controversia sobre el asesinato en octubre del periodista crítico Jamal Khashoggi en un consulado de Arabia Saudita en Estambul.

 

La pregunta que muchos se hacen es cómo Trump, conocido por su imprevisibilidad, se comportará en la que se perfila como una de las cumbres más importantes del grupo.

 

A principios de mes, funcionarios de los países asistentes a una cumbre Asia-Pacífico no pudieron ponerse de acuerdo por primera vez sobre una declaración conjunta, cuando la delegación de Estados Unidos, encabezada por el vicepresidente Mike Pence, se enfrentó con China por el comercio y la seguridad.

 

En mayo, Trump rechazó una declaración de colegas líderes de las economías industrializadas del G7 luego de que una tensa reunión terminara en una condena, nuevamente por los aranceles y el comercio.

 

Este viernes, el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, dijo que estaba seguro de que habrá un ánimo positivo de ambas partes en las conversaciones y agregó que le sorprendería si la cena del sábado entre Trump y Xi “no fuera un éxito”.

 

Pekín dijo el viernes que espera que Estados Unidos haga propuestas viables en las conversaciones comerciales.

 

Pese a los planes iniciales de no ir a la cumbre, el asesor comercial de línea dura de Trump, Peter Navarro, se incorporó a la delegación de su país a último minuto y se espera que asista a la reunión entre Trump y Xi, dijeron a Reuters un funcionario de Estados Unidos y una fuente familiarizada con la situación.

 

La desaceleración de la economía mundial empeorará si Trump sigue adelante con los planes para aumentar al 25% los aranceles a importaciones de China por un valor de USD 200.000 millones, dijo a Reuters el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría.

 

Tras varias idas y vueltas, finalmente Trump tendría un breve encuentro improvisado con Putin durante la cumbre, de acuerdo con el Kremlin.

 

Un punto destacado en la cumbre fue la firma de un pacto comercial revisado entre Estados Unidos, México y Canadá, concretada el viernes tras una dura lucha diplomática y técnica para garantizar la supervivencia de una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo.

 

Trump visitó este viernes por la mañana al mandatario anfitrión Mauricio Macri en la Casa Rosada, con quien estuvo reunido por 45 minutos.

 

En unas palabras a la prensa antes del encuentro, el presidente argentino agradeció el apoyo en las negociaciones para obtener financiamiento del Fondo Monetario Internacional de parte del presidente estadounidense, con quien se conocen desde hace años porque sus familias hicieron negocios juntas.

 

“Nos conocemos mucho, vamos a hablar de temas que beneficien a ambos países, comercio, compras de material militar. Nos queda mucho por hablar. Vamos a rememorar un poquito el trabajo que hacíamos en el pasado”, dijo Trump antes de la reunión.

 

 

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