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Argentina ante la pugna entre kirchnerismo y macrismo

Argentina ante la pugna entre kirchnerismo y macrismo

A menos de 24 horas de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) en Argentina, que se celebrarán este domingo, el país está claramente polarizado entre el kirchnerismo y el macrismo en medio de una situación política complicada y una crisis económica que agita al país.

Según las encuestas, todo indica que la disputa por la presidencia se dará entre el actual mandatario Mauricio Macri, por Juntos por el Cambio, y Alberto Fernández, cuya fórmula presidencial con la ahora senadora Cristina Fernández representa al Frente de Todos.

Según los resultados de las encuestadoras, Fernández se mantiene con una superioridad de intención de voto de aproximadamente entre dos cinco puntos sobre Macri. Ambos partidos han intentado atraer el voto de los 33.841.837 argentinos habilitados para votar, en una población de 44,3 millones de habitantes.

Las 10 fórmulas presidenciales que se presentan a las PASO deben obtener al menos un 1.5 por ciento de los votos para continuar en la carrera hacia las elecciones generales del 27 de octubre. En caso de que ninguno de ellos consiga el respaldo suficiente, se deberá celebrar una segunda ronda programada para el 24 de noviembre próximo.

En esta primera vuelta obligatoria se determinarán los partidos que podrán disputar el sufragio final por la Casa Rosada, en unos comicios marcados por el descontento popular con la actual administración, en los que los ciudadanos buscan un candidato que le devuelva la estabilidad al país.

En octubre será electo a la presidencia aquel que obtenga al menos el 45 por ciento de los votos o 40 por ciento y una diferencia de por lo menos 10 puntos porcentuales sobre el segundo candidato más votado.

Tras la veda de este viernes, que prohíbe la realización de actos promocionales y la venta de bebidas alcohólicas hasta el fin del domingo, quedan concluidas las campañas electorales que ofrecieron una batalla abierta entre dos ideologías contrapuestas: por un lado, el macrismo y su afán de reelección; y por el otro el kirchnerismo, que defiende el reinstaurar la estabilidad que asegura haber proporcionado durante los 12 años anteriores a la llegada de Macri.

El actual titular de Juntos por el Cambio centró toda su apuesta a la polarización “con el kirchnerismo”; puso en marcha un plan a través de las redes sociales con mensajes hipersegmentados; y completó la cadena con la promesa de lucha contra el narcotráfico y combatir la inseguridad que incluyó el lanzamiento de un servicio militar voluntario light administrado por la Gendarmería Nacional.

Además, con la esperanza de superar el descontento debido a su gestión financiera y la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), eludió los temas económicos y reclamó la participación ciudadana.

El exjefe del Gabinete de Néstor Kirchner (2003-2007), por su parte, pidió “coraje para cambiar el presente” y asumió la candidatura luego de que Cristina Fernández -que suma 17 procesamientos y siete pedidos de prisión preventiva, eludidos por su rol de senadora- decidiera cederle el liderazgo para evitar el posible rechazo de algunos sectores de la ciudadanía tras 12 años en el poder.

Fernández construyó su acción evitando entronizar a un jefe de campaña; diálogó con mandatarios provinciales e intendentes; y recorrió territorios adversos, especialmente en las provincias de Córdoba y Santa Fe. Todo ello apoyado por el plan de presentaciones del libro “Sinceramente” de Cristina Fernández, cuyo recorrido hizo eje en los territorios donde el Frente de Todos tiene mayores chances.

 

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